“En la playa del desarraigo” indaga el territorio desde la memoria afectiva: ese espacio íntimo donde los recuerdos familiares se fijan como huellas sobre el cuerpo y el paisaje. A partir de una fotografía familiar, recupero una escena de mi abuela, mi mama y mi tía en la costa marplatense, cargada de gestos, voces y texturas que aún resuenan. El boleto antiguo, la nota manuscrita componen una cartografía emocional donde el mar, el tiempo y la pertenencia se funden aportando una capa poética y documental que enriquece el sentido territorial desde la nostalgia, la migración, el archivo y lo autobiográfico. Esta obra es un retrato del territorio como archivo vivo: un lugar donde los afectos modelan identidades, y donde lo cotidiano se transforma en símbolo. Desde una mirada personal, propone una reflexión universal sobre los modos en que habitamos la memoria y construimos sentido. La pieza interpela la noción de “territorio” como memoria compartida y espacio simbólico. El recorte de una escena fotográfica en blanco y negro con anotaciones manuscritas, evoca el territorio emocional y cultural de una generación y su forma de habitar el mundo.
En blanco y negro con base sepia y las patinas de envejecido del paso del tiempo que distorsionan los recuerdos pero se mantienen intactos los más relevantes.
Técnica mixta: acrílico, carbonilla y tiza pastel sobre tela.



